lunes, 17 de noviembre de 2008

CAPITULO I (AMIGOS)


Un día cualquiera de otoño, hacía frio y el tiempo no acompañaba, las hojas secas levantaban el vuelo con cada soplo de aire que a menudo formaban pequeños torbellinos. Zapatos negros limpios que pisaban y a la vez apartaban las hojas secas a su paso. Sus pisadas eran cada vez más lentas y más cortas. Se intuía tristeza y desorientación, en ese caminar cada vez más lento, y a veces parando, sin saber que dirección tomaría al comenzar de nuevo su transitar. De pronto los zapatos se detienen en seco, giran y como si algo grandioso hubiese encontrado remontan su paseo hasta parar a los pies de un banco de madera, giran sobre si mismo y con un breve suspiro esta persona, portadora de esos zapatos negros pulidos y gabardina negra se sienta lentamente, con la mirada perdida en sus pensamientos más profundos.


Cabizbajo, sube lentamente su mirada al percatarse de una presencia delante de él. Zapatillas a cuadros de invierno, una con un pequeño orificio donde asomaba tímidamente parte de uno de los dedos cubierto por un calcetín rojo, el pantalón deshilachado por donde casi terminaban los calcetines rojos, y con una chaqueta marrón desgastada por el paso del tiempo. En su cuello una bufanda negra anudada, acompañaba a una barba descuidada de algunas semanas. Pero esa mirada, esos ojos...

-Hola amigo- dice el hombre de barba descuidada rompiendo lo que estaba observando el señor de gabardina negra.

-¿Amigo?- contesta sarcasticamente el hombre de zapatos oscuros.

-Amigo...- casi suspirando -una palabra grande para ser utilizada por un desconocido ¿no es así?- vuelve a decir con voz serena y amigable el errante hombre de barba blanca, tez arrugada y joven a la vez.

-Amigos, ¿qué son?, ¿dónde están cuándo los necesitas?-

El errante hombre de barba blanca se sienta junto a él, guardando la distancia, y saca de uno de sus bolsillos un bocadillo envuelto en papel de periódico, lo abre y le da un mordisco al bocadillo que ya estaba empezado...

-¿Le importa?- pregunta aún masticando el primer bocado.

-No, puede que sea lo único que comas en el día-

A la vez que sonríe y engulle un bocado le replica -Quizás si y quizás no...,- vuelve a dar un bocado -yo te digo que no, que no será mi única comida en el día, tengo amigos que me la proporcionan-

-No deben de ser buenos amigos los tuyos-

-Ya lo creo que si- dice con su habitual movimiento de mandíbula al comer. -El hombre más rico del mundo no es el que conserva el primer duro que ganó, sino el que conserva el primer amigo que tuvo- dice ahora sin nada que masticar en su boca.

-Entonces quizás sea yo el problema-

-Los amigos han de estar para lo bueno y lo malo, son aquellos que saben todo de tí y aún así, sabiendolo todo, siguen siendo tus amigos. Al verdadero amigo si se reprende, reprendelo en secreto, pero alábalo en público. No busques al amigo para matar las horas, búscalo para vivirlas. Algunos creen que para ser amigos basta con querer, como si para estar sano bastara con desear la salud-

-He de empezar a recuperar la amistad que he perdido-

-Se tarda toda una vida en hacer un amigo, pero sólo un instante para perderlo-

-¿Y tú cómo lo haces?, quiero decir si no tienes nada que ofrecer, como consigues un amigo que te de algo de comer-

-Sé lo que quieres decir. Para ser un amigo de verdad no te hace falta nada material, ofrecele, dale todo de tí, de corazón, con toda tu alma, AMOR. ¿Conoces esa palabra?. No, te digo yo..., y sólo me baso en tu pregunta. Tu valoras todo lo material, quieres dar a cambio de algo, eso no es amistad. Si te doy un euro porque hoy te hace falta, no espero que mañana me lo devuelvas llamando a mi puerta con un ramo de flores. Te lo doy porque sí, porque de verdad me importas y me preocupas. Si actuamos de esta forma, si actuamos con AMOR, yo te digo que será algo más que una simple amistad. Los dos llegareis a ser UNO.

-Creo que he encontrado un amigo, ja, ja, ja-

-Seguro que sí, y aún más, te anticipo que nos volveremos a ver...-

-Eso espero, pero ¿quién eres?-

-Todo a su debido tiempo amigo- dice con una breve sonrisa y limpiandose la comisura de sus labios bañados por esa barba descuidada.

-Amigo..., bonita palabra, ahora sé más de su significado- dice con semblante ahora más feliz.

-Seguro que sí, y seguro que ya lo sabías, muchas preguntas tienes aún...

-Pero ¿quién er...?- No termino de realizar la pregunta cuando un coche toca el claxon al otro lado de la calle.

-Creo que solicitan tu presencia-

-He de irme, espero verte de nuevo-

-Seguro que me verás-

Se levantan del banco de madera, y con sus zapatos y gabardina negra se apresura a subirse al coche, una vez dentro busca al extraño vagabundo que estaba de pie junto al banco de madera, pero ahora ya no estaba, extrañado siguió mirando el banco mientras el coche se alejaba del parque...